La insoportable realidad de la inevitabilidad

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La insoportable realidad de la inevitabilidad

El sábado 10 de octubre vi la película de Digger (Alejandro G. Iñárritu, 2026). Ese largometraje que no significó nada importante en taquilla y se convirtió en el titular amarillista favorito de muchos medios que hablan de cine. Y aunque me parece que no es una película que destaque por hacer un descubrimiento o exponer un tema "controversial", creo que es brillante por compartirnos, en palabras de Iñárritu, esa molestia con la que vivimos (sobrevivimos) todos los días en un mundo que parece prestado a nosotros los pobres (los que no somos el 1%). Todo sin dejar de lado lo ridículo que es hacer cine de comedia sobre tragedias que se sienten tan reales.

IMDB

Fui a verla por dos razones concretas: porque me la recomendaron personas de confianza y para sentir que hacía un gesto de despedida (irrelevante) a una era del cine.

Viendo la última película estrenada por Warner Bros antes de convertirse en otro tentáculo asqueroso de Skydance (no quiero decir que crea que WB fuera perfecto o "bueno", solo era bonito que no fuera de los Ellison), sentí que estaba cerrando un capítulo un tanto mediocre de mi vida cinéfila.

Wikimedia

Ahora quiero platicarles someramente lo que opino de la película y por qué se sintió como una coincidencia maravillosa que, al día siguiente de ver este largometraje, se movilizó la protesta para exigir agua limpia en Guadalajara.

La primer cara de la moneda: una historia que te pone de frente a la inevitabilidad de las cosas

Esta película se erige sobre una premisa muy sencilla: un petrolero multimillonario daña irremediablemente un glaciar, que se fragmenta y se convierte en una amenaza para Europa. La primer capa que nos presentan en escena trata sobre la avaricia del mercado, la inutilidad de las Naciones Unidas y el control de la narrativa por parte de los gobiernos. Nada nuevo en realidad. Un tema tan repetitivo que se dice en redes (aunque ya nunca se sabe si los que escriben son personas o bots) que hubo quienes se salieron de la película por sentirla incómoda, mala y exagerada. ¿Habrá sido la intención?

Digger poster (2026); Artwork © ED RUSCHA

Lo interesante inicia cuando empiezas a analizar las voluntades involucradas en el problema. Se hace mucho énfasis en que Digger Rockwell (Tom Cruise) sabía desde muchos años antes que la tragedia era inevitable, pero para él (el gobierno, los trabajadores y todos los demás involucrados) lo importante se mide en dígitos. En producción, ganancias, burdamente dinero. Qué más da si el planeta sufre, para eso está; qué más da si mueren algunas personas, todos vamos a perecer en algún momento (pensando como el grandísimo libertario Milei). Y aunque esto es importante, sigue sin ser la pepita de oro de la película.

Esta sección contiene spoilers, por si prefieren evitarlo

Más temprano que tarde se revela al espectador que la película en sí se trata de una puesta en escena de la satírica obra teatral (Fosil Fools) que se burla de la catástrofe que ocasionó Digger y que llevó al mundo a vivir en condiciones deplorables con las nueva normalidad ambiental llena de metano y no sé que tanta porquería.

En mi opinión, la relevancia de esta historia no reside en el ya conocido problema socioeconómico o político de la (¿distribución?) de la riqueza; de los malos gobiernos que priorizan sobre todo los intereses de quienes conforman el gabinete en turno y dejan en segundo plano las necesidades de los ciudadanos. El valor de la crítica está en cómo los mismos billonarios, independientemente de los infortunios, siguen controlando la narrativa antes y después de los hitos ecológicos o culturales que marcan la forma en que habitamos el planeta (somos).

Al final de la película, podemos ver cómo después de destruir el ecosistema como se conocía, la sociedad se adaptó con los sesgos de siempre. Sigue habiendo gente que puede ir al teatro y ponerse una máscara especializada para no aspirar las toxinas del aire, que es diferente a la gente pepenando en los escombros y, lo más importante, hay quienes son inalcanzables, están quienes cuentan con el capital para producir y distribuir la obra de teatro en cuestión. En este último grupo de alcurnia y para dejar que el mensaje sea burdamente claro, se encuentra el heredero de la mismísima familia Rockwell.

Jesse Plemons en Digger. Fotografía tomada de X, Film Updates

Quedan muchas preguntas fuera de la película ¿cómo se movieron las piezas en este juego? ¿Desde el principio el ciudadano promedio estaba destinado a perderlo todo? ¿Digger Rockwell fue el sacrificio necesario para que otra persona con poder tomara la corona sin desestabilizar la pirámide?

Fin de los spoilers

Entonces, acaba la película y siento algo raro. Disfruté muchísimo los monólogos, pensé en que a Iñárritu se le de bien el teatro, me reí, me emocioné y, muy importante, me frustré. De hecho mi cuñado Eric señaló que la película le causó cierta tristeza. Porque es eso, la película te hace racionalizar la inevitabilidad de los desastres largamente anunciados tras las acciones de los Digger Rockwell que llevan años "extrayendo" bienes del planeta en la vida real. ¿Verdad, gobierno de México?

La segunda cara de la moneda: la casi anunciada crisis hídrica en Guadalajara y nosotros sin poder hacer ¿nada?

No voy a hacer una cronología completa de la crisis del agua. No he investigado a fondo el inicio del problema para sentirme cómoda redactando sobre el tema que seguramente da para toda una saga de artículos complejos – ya llegaremos ahí. Pero para quienes no conocen la situación, citemos brevemente a José Arturo Gleason Espindola, un investigador de la Universidad de Guadalajara que ha estudiado la situación hidrosanitaria de la ciudad desde hace algunos años:

“El problema de calidad de agua lo tenemos desde hace muchos años, pero lo que se ha venido más fuerte, desde hace como seis meses, es este olor y color, y cada vez en más hogares, en las colonias que dependen del lago de Chapala”.
El Diario de Guadalajara

En otras palabras, estamos ante la crónica de una crisis anunciada, y desde hace casi medio año en algunas regiones de la ciudad no existe el agua limpia. Tanto así que algunos funcionarios gubernamentales expresaron que es mejor no bañarse con esa agua.

Tras mucha paciencia al estilo Jalisco, se organizó una protesta.

Para sorpresa de nadie la manifestación no terminó bien. Hubo violencia, represión, presos políticos y familias desesperadas por recaudar evidencia para proteger a sus parientes y amigos. Un poco extraño después de que el gobernador afirmara en el ITESO que los ciudadanos podrían marchar tranquilos porque están en su derecho.

El informador, EN VIVO | Marcha por la calidad del agua en Guadalajara | Detalles y actualizaciones

Para esto quiero recalcar que en algún momento pensé: ya no hay quien (con tantita vergüenza) pueda decir que manifestarse por el derecho al agua limpia es de "morenacos sin oficio" (pensando en algunos de los comentarios más sagaces que tienen los defensores de las paredes). No después de estar viviendo (así, en presente continuo) una crisis sanitaria en la que el agua infecta y hedionda del SIAPA afecta la vida cotidiana de la persona promedio. Esto fue hasta antier.

Porque sí, me atreví a creer que por primera vez en mucho tiempo todos compartimos intereses (agua limpia), pero es bastante común que en las plataformas digitales que comparten las noticias (digamos el nuevo periodismo) te topes con los valientes defensores del gobierno que justificaron el traslado de manifestantes a Puente Grande; porque está bien expresar indignación, pero siempre amable y bonito. Igual que "los de arriba" desestiman la presencia de agitadores y el uso de violencia para dispersar la manifestación, por supuesto.

Aquí está otra vez el nudo en el estómago al que en este artículo llamamos inevitabilidad. Lo que pasa es grave y nuestras acciones nimias ante el coloso que representan los poderosos que controlan la narrativa.

Porque finalmente, aunque haya detractores también están las mayorías, y ni uno ni otro está verdaderamente contento lavando platos con agua con caca (¿verdad?). Se protestó, su habló en noticieros, se viralizó a nivel casi mundial, se culpó al gobierno municipal, federal, estatal al presente y al pasado, los políticos aprovecharon para sacar su rebanadita de pastel oportunista...Y después de deshacernos en debates, posicionamientos y ciudadania queda la misma solitaria pregunta:

¿Y el agua limpia?

Que bonito video hizo Pablo Lemus explicando lo que pasó el domingo. Qué fácil es pasar la culpa a las manos de agitadores violentos y tratar a manifestantes como criminales (si no me equivoco, existieron incluso con cargos de intento de homicidio). Si seguimos la línea de la película de Digger, aquí es donde él perpetrador decide vestirse de héroe para resolver el desastre del que él mismo ha sido parte por años (solo hay que cambiar el sujeto Pablo Lemus a un signo más amplio que es Gobernador de Jalisco):

Pero ¿cómo se va a solucionar la crisis? ¿con los recortes de agua hay alguna garantía para los usuarios? ¿cuánto tiempo hay que esperar para que el agua se restablezca? ¿va a haber juste del costo por los inconvenientes? ¿qué debemos hacer los ciudadanos ante esta situación? ¿Van a reparar los daños causados a los manifestantes que sufrieron el abuso policiaco? Esas son algunas de las aclaraciones que nos gustaría recibir.

Y entonces la inevitabilidad

Lo que quiero decir hoy es, además de ver una película (¿de ficción? ¿sátira?) sobre la inminente destrucción del planeta, decir que estamos de acuerdo y desear que nuestro mundo no terminé así y siga siendo habitable ¿qué podemos hacer? ¿cómo detenemos la faena de los Digger Rockwell tapatíos?

No soy de las personas que creen que como individuos no podemos hacer nada por vivir mejor y cuidar el planeta. Al contrario, me alegra mucho que existan proyectos que inviten a la colectividad e iniciativas que aporten medio gramo de arena a la sustentabilidad. Pero soy consciente de que quienes más pueden influir son los que menos quieren ayudar (Pregúntenle a James Hetfield. Que aparte de tener una banda mediocre es hombre de posturas tibias), y la película de Digger me dejó esa zozobra muy a flor de piel.

Después de comparar y analizar las cosas es ridículo ¿no? que mi interés en ayudar a generar un cambio no llegue a más que escribir este blog comparando . Teclear estas palabras que, aún si tienen impacto, no será más que una pequeña detonación de corto alcance para repetir una y otra vez: estamos inconformes y queremos una mejor calidad de vida para todos.

Y mientras pienso tanto, la vida sigue, así con sus virtudes y sus defectos. La tragedia se desenvuelve simultáneamente a la dicha y ambas envuelven a sus arbitrarios elegidos.