¿Quieres ver una película que conjuga todo lo que distingue a Estados Unidos? Ve "La negociación"
Los años 70. Una gloriosa época para los Estados Unidos con muchas drogas, hippies y diversión. Años en los que todo era más fácil y, por lo tanto, todos más felices. Todos menos Tony Kiritsis (Bill Skarsgård), quien, apuntando una escopeta amarrada a un mecanismo de “hombre muerto” al cuello, tomó como rehén a Richard O. Hall (Dacre Montgomery). Un secuestro que mantuvo en vilo a miles de personas (entre las autoridades involucradas y los televidentes un tanto morbosos) durante más de 60 horas, pues cualquier paso en falso podía activar el mecanismo amarrado al cuello de O. Hall y terminar en tragedia.

Esto es una historia real que sucedió el 8 de febrero de 1977 y es exactamente lo que nos cuenta Gus Van Sant en La negociación (Dead Man’s Wire). Un largometraje de 105 minutos que narra el inusual acontecimiento con una elocuencia que logra un carrusel de emociones diversas que hace muy llevadera la película.
Después de ver Dead Man's Wire y reseñarla someramente para La Opinión de Maharky, me atoré en un hoyo de conejo muy obsesivo. Quise saber más sobre el evento ocurrido aquella mañana de invierno en Indianápolis. Aquí les comparto algunas de las ideas que se quedaron conmigo después de explorar el caso de Tony Kiritsis y el trabajo de Gus Van Sant.
Antes de Luigi Mangione estuvo Tony Kiritsis
No era tan guapo el señor Kiritsis, hay que admitirlo. Pero su historia causó tanta conmoción y debate en su momento como la de Mangione en la actualidad. Es un paralelismo interesante de dos personas completamente diferentes que canalizaron una rabia (que a su manera se siente colectiva) contra el sistema corporativo. Hoy en día, el caso aún está muy fresco, pero no dudo que dentro de algunos años A24 trabaje en algún proyecto cinematográfico (espero que sin IA) sobre el caso de Mangione.

¿Un gran acierto de la película? La música entretejida con la radio como canal de negociación estrella
Un elemento que me parece fundamental en el desarrollo de la historia es la música de la película (quien estuvo a cargo de armar esta joyita fue Danny Elfman), que junto a la voz de Colman Domingo como el locutor Fred Temple (Fred Heckman en la vida real), crearon el canal ideal de comunicación con Tony Kiritsis durante los momentos de mayor tensión.
Los medios de comunicación y su influencia en como interpretamos el mundo
Para Tony era muy importante que el mundo escuchara su verdad. Él no quería que lo tildaran de loco o de asesino, quería que reconocieran que lo habían estafado y también quería una disculpa por parte de Meridian Mortage. Cuando el enciende la televisión y ve el escándalo que se armó (obviamente) se molesta, lo cual complica todavía más la situación. Y es aquí cuando él pide hablar con Fred Temple y empieza el trabajo para solucionar el conflicto.
Tiene algo de encantador que Tony prefiriese hablar con su locutor favorito que con la policía para avanzar negociaciones y contar su historia tal cual el quería que la escucharan. Porque sí, para desestabilizar a Tony siempre podemos contar con la policía, la tensión con el FBI (con sus innovadoras unidades de negociación de rehenes) y las malas decisiones de la prensa para cubrir la noticia; que la historia no acabara en tragedia es realmente gracias al trabajo (casi voluntariado) que hizo Fred Temple.
Este caso abrió mucho debates referentes a la ética del periodista. Debates que hoy en día son más vigentes que nunca gracias a la rápida dispersión de noticias falsas en internet.
¿Qué tipo de contenido noticioso estamos dispuestos a crear para conseguir clics?
Te gustó La Negociación. ¿Vale la pena ver más de Gus Van Sant?
En general, voy a decir que sí. Vi tres películas del director después de Dead Man’s Wire para hacerme una imagen más clara de qué tipo de director es: Elephant, Last Days y Good Will Hunting. Mi falta de prudencia fue ver Good Will Hunting en lugar de seguir buscando Mala Noche (1985) o hasta Milk (2008) ( que está enterrada en mi lista de historias pendientes que quiero conocer desde que Pete Hegseth hizo un esbozo de masculinidad y hombría cambiando el nombre de un submarino).

El punto es: Good Will Hunting es de esa películas que narran un camino del héroe muy cuadrado y masculino como Ben Affleck y Matt Damon. Es de esas películas con Robin Williams haciendo algún papel bonachón que cambiará fundamentalmente al protagonista para que su vida sea más feliz. (El dato chistoso es que Van Sant haya trabajado con dos Skarsgård en su carrera y que cada película haya sido TAN abismalmente diferente).
Creo que ninguna de las películas que enlisté tiene el dinamismo y el humor de Dead Man’s Wire, pero sí tienen una tangente general: una mirada muy humana a las partes más oscuras o negativas de las personas. Percibo (porque bien me puedo estar inventando todo esto) que a Van Sant le gusta tomar sucesos reales y narrarlas desde su trinchera creativa, donde él les da relieve a historia o titulares escabrosos tratando de encontrar la humanidad, o bien, criticar la falta de la misma. Me gusta que no le dé miedo entretejer su opinión en sus películas y también me agrada que le ponga atención a la parte de la música y el sonido. Quizá no es tan grandilocuente como Nolan en este aspecto, pero al final ¿tiene que serlo?
Y hablando de la realidad, si lo que quieres son hechos...
Documentales.

Dead Man's Line: The True Story of Tony Kiritsis, 2018. Este es un documental puntual para conocer la historia tal cual sucedió. Gracias al abundante contenido que se registró sobre este secuestro (justo como lo deseaba Tony), este documental cuenta con una estructura robusta y atractiva que seguramente hará feliz a cualquier fan del True Crime.
Aunque sí tiene mucho valor la historia real y el mismísimo Tony Kiritsis causa mucha simpatía, en mi opinión, hay que aplaudirle a Gus Van Sant por lograr una película equilibrada que mantiene la tensión debida ante un secuestro y al mismo tiempo nos regala bocanadas de humor. Un equilibrio que permite al espectador no antagonizar Tony Kiritsis, sino cuestionar qué es lo que lo llevó a tomar decisiones tan drásticas (algo que también sucedió en la vida real). Estos pequeños detalles humanos le dan un carácter muy especial a esta película.